• Andrés Seminario

¿Cómo usar la economía conductual y la ciencia del comportamiento para ayudar al planeta?



Los seres humanos son responsables por la emergencia climática, la deforestación, la sobrepesca, los desastres ambientales, la pérdida de la biodiversidad, la contaminación oceánica y la degradación de los sistemas naturales.


Usted es responsable. Pero Usted también es la solución.


Históricamente, las respuestas a los problemas ambientales han sido legales, regulatorias, fiscales. Las acciones han sido de voluntarios concienciando, recogiendo, reciclando, reutilizando. Los programas empresariales se han dado, mayoritariamente, por presiones externas y visiones individualistas; otros (menos) por decisiones internas y visiones colaborativas.


Las respuestas han sido regulatorias, educativas y -ahora más- de mercado. Y estas recetas están bien; pero son insuficientes.


Usted es responsable, decía.


Y esa responsabilidad con la crisis climática pasa por sus hábitos.


El comportamiento humano -el consumismo incosciente, por ejemplo- representa una gran amenaza a la sostenibilidad del Planeta. Ergo, las soluciones debieran ser ajustes a ese comportamiento humano.


¿Cómo generar cambios en la toma de decisiones y en las acciones (individuales y colectivas) en favor del Planeta?


La economía conductual, la ciencia del comportamiento y las neurociencias pueden darnos ideas de cómo cambiar sus decisiones. Comparto tres hipótesis:


1.

99% de nuestras decisiones son automáticas o inconscientes. Utilizamos sesgos y atajos mentales, heurísticas, para tomar decisiones. Luego, estar informados, educados, concienciados, sobre la problemática ambiental, no garantiza una acción consciente en favor del planeta.


La concienciación está bien, es necesaria, pero no suficiente. Hay que trabajar en reducir las barreras logísticas y psicológicas para que las decisiones y acciones en favor del planeta sean automáticas.


2.

Las respuestas automáticas, cotidianas, rutinarias, obedecen a estímulos del contexto físico y social. Las acciones y expectativas de los grupos de referencia (amigos, pares, familiares, colaboraadores, líderes empresariales) influyen en el comportamiento de individuos y grupos.


Si los miembros de sus grupos de referencia no viven cerca de la naturaleza, entonces no van a prestar atención a los temas vinculados al ambiente.


Si sus grupos de referencia no les interesa actuar en favor del planeta; a Usted no le va interesar tampoco. Hay que trabajar en masificar, simplificar y hacer cotidiana la responsabilidad con el entorno natural.


Hay que involucrar más a la gente con la naturaleza -sea en parques, avenidas con arboledas, salidas a la playa, caminatas en el bosque-.


Hay que contar más casos positivos de responsabilidad ambiental. Hay que Aumentar la visibilidad del comportamiento y la rendición de cuentas.


3.

La emergencia climática, como la mayoría de las historias sobre la problemática ambiental, es catastrófica. Son narratrivas negativas. Eso genera miedo. Y el miedo, inacción.


Además, hay tanta información que produce parálisis. Usted no sabe por dónde empezar.


Hay que apelar a las emociones positivas. La esperanza es más persuasiva.


Por eso este Centro de Difusión de Buenas Prácticas.










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