top of page
  • Nuno Acosta

Economía amarilla: tecnología y ciencia para mejorar la vida.


La economía amarilla pone el foco en la tecnificación de los procesos productivos mediante la ciencia y la tecnología y requiere vigilancia para evitar que genere desequilibrios sociales y desempleo.

El objetivo principal de la economía amarilla es tecnificar procesos productivos para reducir costos sin afectar el bienestar de los empleados y de la población. Su meta es arriesgada porque la economía basada en la utilización de alta tecnología puede provocar desempleo. Aunque habitualmente la tecnificación de una empresa permite abaratar costes, también puede ir acompañada de una reducción de la plantilla. (fuente: Roundcubers)



¿Cómo funciona la economía amarilla?

Cuando hablamos de optimizar la industria nos referimos, básicamente, a hacer más con menos recursos, es decir, a reducir los costes al mismo tiempo que se aumenta la producción de bienes o servicios, mejorando la competitividad de las empresas. Y la tecnología es la gran aliada para lograrlo, pues permite incorporar nuevas técnicas y maquinaria capaces de disminuir los tiempos de espera, aportar mayor precisión en los procesos, reducir los fallos o errores, ofrecer más seguridad, entre otras características.


Para entender mejor el aporte de la tecnología en la industria basta con que retrocedamos en el tiempo y miremos cómo funcionaban en el pasado sectores como la agricultura, el transporte o las comunicaciones. Por ejemplo, en el mundo rural las labores cotidianas (siembra, cosecha, mantenimiento, etc.) eran realizadas de forma manual por los agricultores -principalmente con la utilización de animales- hasta que a finales del siglo XIX se empezaron a introducir los primeros tractores que, a su vez, dieron paso a las cosechadoras o segadoras, por nombrar algunas. Hoy en día, los avances tecnológicos hacen posible que labores como sembrar y cosechar se puedan realizar con tractores dotados con piloto automático guiado por GPS (Sistema de Posicionamiento Global, por sus siglas en inglés) o que para fertilizar o fumigar los cultivos se utilicen los drones en la denominada agricultura de precisión.



En el caso del transporte, la tecnología ha logrado que los vehículos ofrezcan cada vez más prestaciones que facilitan la tarea de los conductores e, incluso, existen coches autónomos que no precisan de nadie que los conduzca. En la industria de las comunicaciones -uno de los sectores que más ha innovado en los últimos años gracias a la tecnología- inventos como Internet, las redes sociales, los teléfonos inteligentes, entre otros, han revolucionado la forma en la que nos comunicamos y consumimos información.


Como vemos, la economía amarilla es sinónimo de innovación y competitividad al servicio de la industria. Sin embargo, un uso excesivo o inadecuado de este modelo productivo podría poner en riesgo el empleo en los sectores donde se desarrolla si únicamente se apuesta por la utilización de la tecnología como alternativa a la mano de obra. (fuente: Santander)


En resumen: La economía amarilla se enfoca en productos obtenidos a partir de la ciencia y la tecnología. La economía amarilla busca la tecnificación de los procesos productivos sin afectar la calidad de vida de la población, puesto que el crecimiento económico centrado en los avances tecnológicos. (fuente: AMEP)

7 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page